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La recesión económica que se inició en el primer semestre de 2008, se intensificó en el segundo semestre, y ahora se agudiza en 2009 con un fuerte incremento del desempleo y un deterioro de todos los indicadores de la economía. La situación de crisis se ha deteriorado hasta convertirse en una recesión generalizada de ámbito mundial. Ello reviste una enorme complejidad, dada la interacción existente entre los problemas que atraviesa el sistema financiero con los propios de la economía real, derivados de una constante caída del consumo y la inversión, así como de la contracción del crédito a empresas y particulares.
Vivimos una situación inédita, insólita, porque confluyen varias crisis de manera simultánea y ello crea desconcierto. La caída del consumo en las empresas del sector español de la confección es un hecho y lo cierto, como apuntó Josep Piqué al cerrar la asamblea anual de la Agrupación Española de Género de Punto, es que “no sobreviviremos si hacemos las cosas como las veníamos haciendo”. Esta crisis es global y su naturaleza es profunda, pero a nivel local y en nuestro país requiere la adopción de reformas estructurales, especialmente la del mercado del trabajo. En este escenario las empresas del sector deben más que nunca, apoyarse en tres pilares: la innovación, la internacionalización y la visibilidad de marca.
La innovación en las pymes españolas y particularmente en el textil y la confección tienen aún mucho recorrido. Son sectores en pleno cambio estratégico, en busca de los factores diferenciadores que aseguren su permanencia y futuro crecimiento industrial. Es importante señalar que el insuficiente uso de la innovación como instrumento de dinamismo y fortalecimiento de la actividad textil, son en la actualidad factores que retardan el impulso que requiere el sector.
Además de la innovación, el sector necesita replantear también su estrategia de internacionalización. Las empresas del sector moda que salieron al extranjero en los años 90 son el vivo ejemplo de que esta apuesta tiene su recompensa, y gracias a los pasos que dieron entonces, el consumo en los países emergentes les ha permitido financiar su crecimiento actual, amortiguando los efectos de la crisis. La internacionalización requiere financiación, y en este sentido el capital debe volver a apostar por los sectores productivos e incrementar iniciativas para la internacionalización del sector, aunque la coyuntura de crisis se ha llevado también por delante al capital riesgo.
Otra de los pilares es el fomento de la visibilidad de marca por parte de fabricantes y diseñadores. Los esfuerzos para promocionar la imagen de la moda de España en los mercados internacionales deben intensificarse. Estamos en el buen camino y los resultados lo corroboran con el resultado de un incremento continuado de nuestras exportaciones de producto acabado, cuya cifra nuevamente arroja un crecimiento del 17% en el primer trimestre de este año, en comparación con el mismo periodo del 2008.
Innovación, internacionalización y visibilidad de marca, son los pilares para la conquista del mercado, caracterizado en estos tiempos por hábitos de consumo que valoran por encima de todo la calidad del producto y la marca.
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